¿Qué hacer en el Mont-Saint-Michel?

En 1979, el Mont Saint Michel se convirtió en el primer lugar francés clasificado Patrimonio de la UNESCO. Descubre nuestras 5 actividades favoritas en esta joya de la región de Normandía.

  • La Rédaction OUI.sncf

    Autor

    OUI.sncf

  • Actualizado el

    03/01/2017

  • Destino

    Le Mont-Saint-Michel

1.    Subir la Grande Rue

La Grande Rue es la calle en cuesta que sube hasta la abadía. La única calle del peñón: no lleva su nombre por su tamaño, ya que es muy estrecha. Es en esta calle donde se puede contemplar la arquitectura típica de la región del Monte Saint-Michel, con sus pequeñas casas de piedra de los siglos XV y XVI.

También es el lugar más turístico de toda la isla, donde se pueden descubrir multitud de tiendas turísticas, pero —sobre todo— el famosísimo albergue de La Mère Poulard.

2.    Pararse a degustar una tortilla de La Mère Poulard

Annette Poulard fundó su albergue en el Monte Saint-Michel en 1888. Conocida por su tortilla suflé, ha creado más de 700 recetas. Su dilatada y célebre carrera bien le valdría el título de “madre” como reconocimiento a sus grandes dotes en la cocina.

En la actualidad, el restaurante de La Mère Poulard sigue siendo una institución de la gastronomía francesa y es famoso en todo el mundo. Personalidades prestigiosas de la realeza, del espectáculo o incluso de la política lo han visitado ya, como Georges Clémenceau o Leopoldo II, rey de Bélgica, que un día se encontró con que se negaban a servirle.

Allí podrás degustar de primera mano la famosa tortilla suflé, emblema de este restaurante, así como otros platos del menú que también están a la altura de la fama de La Mère Poulard.

3.    La abadía del Monte Saint-Michel

El Monte Saint-Michel, un importante lugar de peregrinaje del siglo VIII al XVIII, representa uno de los ejemplos más destacados de la arquitectura a la vez religiosa y militar de la época medieval. La abadía, un verdadero prodigio arquitectónico, reúne una veintena de salas, entre ellas la iglesia abacial, el corredor de los monjes, el refectorio y el claustro de la Maravilla. La abadía del Monte Saint-Michel destaca en la cima del monte; su iglesia abacial se sitúa a 80 metros sobre el nivel del mar.

En la iglesia, se puede contemplar la gran nave y el presbiterio de la iglesia, inundados de luz. En la abadía, al pasar por el claustro, se entra en la Maravilla. El claustro, auténtico remanso de paz, parece suspendido entre cielo y tierra. Admira su bóveda de cañón. En el scriptorium, los monjes trabajaban en la copia y el adornado de manuscritos. Ciertas salas estaban reservadas a los peregrinos (capilla y sala de huéspedes). La sala de los huéspedes ha conservado dos enormes chimeneas donde se podían asar los corderos antes del salado.

4.    Vivir al ritmo de las mareas

¿Sabías qué? ¡En el Monte Saint-Michel se observan las mayores mareas de Europa continental! Durante este fenómeno extraordinario, el mar se retira a 15 kilómetros de las costas y regresa muy rápido, convirtiendo El Monte Saint-Michel en una isla... Es un espectáculo impresionante para descubrir en familia.

Las mareas del Monte Saint-Michel inundan la bahía 2 veces al día (con una altura de aproximadamente 13 metros los días con niveles muy altos). Esto se explica por el movimiento ascendente y luego descendente del mar, provocado por el efecto de las fuerzas gravitatorias de la luna y del sol. Además, la geografía particular de este lugar, tan mágica, afecta más a la amplitud de las olas.

Instálate en el puente-pasarela. Desde julio de 2014, se permite acceder al pueblo durante todo el año, salvo en raras ocasiones cuando los niveles de las mareas son superiores a 110. ¡Es la mejor perspectiva!

5.    Atravesar la bahía del Monte Saint-Michel

Todos los días, se suceden las mareas en la bahía del Monte Saint-Michel. Pero, para tener las mejores vistas, ¡hay que arremangarse el pantalón!  Así que, ¿estás listo para jugar a los exploradores en familia o entre amigos en pleno corazón de la bahía? Un guía experimentado te explicará todo sobre el Monte, las mareas, el entorno natural y la historia de Tombelaine, este peñón granítico ocupado durante la guerra de los Cien Años por los ingleses, que buscaban tomar la fortaleza del Monte Saint-Michel. Te pedirá que camines por arenas movedizas (no por mucho tiempo, no te preocupes, solo lo justo para ver el efecto). También podrás recorrer la bahía a caballo y hasta en tren marino.

El tren al Mont-Saint-Michel

Tendrás que coger un tren desde la estación de Paris Montparnasse 3 Vaugirard hasta la estación de Villedieu-les-Poêles. Una vez llegado al destino, un autobús perfectamente equipado (wifi, pantalla TV, baños, aplicación de lectura y revistas a tu disposición) te llevará al Mont-Saint-Michel.

Información práctica:

Una ida y vuelta por dia, de lunes a domingo.

Tarifas: 35€/ida para adultos y 17,5€/ida para menores entre 4 y 12 años

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