Cinco razones para visitar San Juan de Luz

Degustar un macaron Adam frente al mar, hacer yoga sobre una tabla de surf de remo o incluso caer en la tentación del menú degustación del Kaïku, un restaurante con estrellas Michelin… ¡San Juan de Luz está llena de sorpresas! Te presentamos 5 buenas razones para visitarla.

  • Laurianne Barbier

    Autor

    Rédaction OUI.sncf

  • Actualizado el

    20/04/2015

  • Destino

    Saint-Jean-de-Luz

Seguir los pasos de Luis XIV

9 de junio de 1660: Luis XIV tenía 22 años cuando entró en la iglesia de San Juan Bautista para casarse con la infanta María Teresa. Ubicada en la comercial rue Gambetta, en el centro de San Juan de Luz, esta iglesia destaca por su imponente campanario con un pórtico en su base. En el interior, el retablo del siglo XVII (posterior a Luis XIV) impresiona por su carácter ostentoso. Aunque el conjunto de estatuas destaca en el retablo barroco, podemos encontrar elementos arquitectónicos de las iglesias vascas: una nave única y galerías de madera donde se sientan los hombres que acuden a misa (las mujeres se sientan en la nave). Y las misas siguen celebrándose con canciones vascas. ¡Que no se pierdan las tradiciones!

 

Potrai prolungare la visita sulle tracce del Re Sole visitando la Maison Louis XIV, una delle dimore più belle della città basca, costruita tra il 1643 e il 1645. Luigi XIV vi è rimasto 40 giorni per il suo matrimonio e ha trascorso qui la sua prima notte di nozze. Prosegui sull’altro lato della piazza Louis XIV perché di fronte al porto si erge la Maison de l’Infante, che ospitò Anna d’Austria e l’Infanta di Spagna. Nell’edificio oggi si trova Jean Vier, che da oltre trent’anni è presente sulla costa basca ed è rinomato per le sue tovaglie a righe in lino che riprendono la tradizione dei “mantes à boeuf”, le coperte per il bestiame.

 

Degustar macarons tradicionales

Si quieres disfrutar de unos macarons naturales, deberás dirigirte a la Maison Adam (en la plaza de Louis XIV). ¿Su receta? La guardan celosamente desde 1660, pero nos han confiado sus ingredientes principales: almendras en polvo, claras de huevo y azúcar. Su textura esponjosa se deshace en la boca. Nuestro consejo: puedes conservarlos durante 8 días en el frigorífico en el cajón de la verdura. Contacto: 05 59 26 02 13.

En la rue Gambetta y de ambiente familiar, la Maison Pariès ofrece especialidades vascas y delicias caseras, como la tarta con mermelada de cerezas negras, los tiernos caramelos (los Kanougas) con sabor a chocolate, avellana e incluso café, y los aromáticos macarons, que guardan todo su sabor bajo una superficie crujiente (los Mouchou). Contacto: 05 59 26 01 46.

 

Pasearse frente al mar

Desde la plaza de Louis XIV, sube por rue de la République hasta que des con el mar. Frente a ti, los diques de Socoa, de Artha y de Sainte-Barbe protegen la bahía desde los tiempos de Napoleón III. Y es que San Juan de Luz, protegida de manera natural por sus acantilados y sus dunas de arena, ha sufrido tales tormentas desde finales del siglo XVII que una parte de la ciudad (el barrio de la Barre) ha desaparecido. El espigón construido para proteger a la ciudad de los incesantes maremotos no ha sido una defensa suficiente. Por ello, ahora los tres diques forman parte del paisaje de la ciudad, y el antiguo espigón ha sido convertido en un paseo marítimo, el cual ofrece un acceso directo a la playa gracias a su pasarela.

 

El paseo frente al mar es muy agradable. Puedes caminar hasta la punta de Sainte-Barbe y disfrutar de las vistas de la bahía de San Juan de Luz desde ahí arriba. Este es el paseo que suelen darse los lugareños cada domingo, acompañado de un delicioso pícnic con el que disfrutar aún más de las vistas.

¿Nuestro flechazo? Al borde del acantilado, podemos parar en el hotel La Réserve y comer en la terraza de su restaurante, el Ilura. Solo por las vistas del parque, la piscina abierta y el mar, ya vale la pena llegar hasta allí. Su joven chef, Fabrice Idiart, un verdadero surfista y orgulloso de su tierra, es un especialista en preparar pescados, sobre todo la merluza de pincho. ¡A comer!

Surf de remo en familia

Más estable que la tabla de surf tradicional, la tabla del surf de remo o paddle surf permite dar unas cuantas vueltas por la bahía sin dificultades. Lección n.º 1 para los principiantes: ponte de rodillas, después levántate con suavidad y, por último, coloca las piernas ligeramente separadas y en línea con los hombros y, sobre todo, mira hacia delante o ¡acabarás en el agua! Una vez que consigas ponerte de pie, deberás dejar las piernas ligeramente flexionadas y remar varias veces a ambos lados para avanzar en línea recta, pues si no solo darás vueltas en círculo. Hasta ahí, todo bien. Si el mar está en calma, toda la familia puede disfrutar de este deporte. Incluso podemos sentarnos, hacer posturas de yoga sobre la tabla (¡sí, sí!) o simplemente relajarnos y tomar el sol.


Si no, también podemos coger olas con la tabla. Ahí es cuando la cosa se complica. Hay que remar rápidamente en el momento en que se forma la ola y poner un pie delante del otro; todo esto sin caerse, obviamente. En fin, yo estoy muy lejos de llegar a subirme a una tabla de surf (la de toda la vida), pero con el ejercicio tengo una buena excusa para atacar la caja de macarons sin remordimientos. 


Información y reservas, Territoires d’Aventure Evolutions 2 País Vasco (francés): Tel.: 06 74 47 09 55. Precio: 15 € por 1 hora de alquiler, 25 € por 2 horas. Clase colectiva de 1 hora y media: 20 € y de 2 horas: 27 €

 

Comer en Kaïku

Es, sin lugar a dudas, el restaurante del momento y, viendo a su chef (Nicolas Borombo) muy concentrado frente a los fogones mientras organiza a su equipo cual director de orquesta, resulta evidente que los clientes que se sientan en el Kaïku están a punto de vivir un momento de gran intensidad en la alta cocina. Este chef se ha preparado en los hoteles Crillon y Georges V de París, luego en el Grand Hôtel de San Juan de Luz y, por último, ha decidido volar por su cuenta. El resultado: acaba de conseguir su primera estrella Michelin, y esperamos que muy pronto reciba una segunda, porque su menú degustación (de 64 euros) es capaz de despertar todos nuestros sentidos: una asociación de texturas, colores y sabores gracias a su mousse de espuma de guisantes; productos regionales y exóticos como el cochinillo Manex vasco al estilo teriyaki; la sublimación del chocolate en su postre estrella, el Louis XIV, haciendo referencia a la introducción del chocolate en la corte francesa por el monarca, acompañado de un guirlache dorado recubierto de sésamo y helado de cacahuete de Soustons. Acabamos de alcanzar el zenit de la cocina gastronómica en la casa más antigua de San Juan de Luz (1540).

 

Kaïku, 17 rue de la République, 64500 San Juan de Luz. Tel.: 05 59 26 13 20

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