Al pensar en la gastronomía alsaciana, nos vienen a la mente el chucrut y el vino blanco, pero la región de la col también tiene otras especialidades culinarias de las que sentirse orgullosa.
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Actualizado el
28/09/2016
Platos típicos de Alsacia
El chucrut
Esta receta a base de col, carne, salchichas de Montbéliard y patatas, todo bien cocido a fuego lento con un buen vino blanco de Alsacia, recibe su nombre del alemán “sauerkraut”, que significa “col agria”, cuyo nombre se ha adaptado como "choucroute" en francés y "chucrut" en español. El secreto de este guiso a la alsaciana está en su preparación (hecho con grasa pura de cerdo) y en el tiempo de cocción. Así, su textura tan tierna se debe a que la mezcla se cuece a fuego lento entre 1 hora y media y 2 horas.
Saborea este plato rico en sabores con un vino blanco seco, a ser posible un Riesling alsaciano.
El baeckeoffe
Baeckeoffe o baeckeoffa significa "el horno del panadero". En la tradición alsaciana, las mujeres llevaban al panadero, que ya había terminado de cocer el pan, este plato preparado a base de carne (ternera, cordero y cerdo) y de verduras marinadas. Así, el plato se cocía al calor del horno del panadero, el único horno del pueblo en aquella época. Al igual que para el chucrut, ¡su secreto está en la cocción lenta!
Prueba este plato con un Riesling de Alsacia.
El coq au riesling
Este coq au vin (o pollo al vino) alsaciano se compone de carne de ave, la cual se dora con aceite y chalota y se flambea con coñac. Añadimos un poco de tomillo y, como todo buen plato alsaciano, lo dejamos cocer a fuego lento… con vino Riesling. Acompañado de crema y champiñones, se degusta muy bien con un Riesling alsaciano: entre el sabor del vino cocido y el del vino fresco, obtenemos una combinación perfecta entre vino y plato.
La torta flambeada
La historia de “la torta flambeada” o flammekueche se remonta a la época en la que el pan se cocía cada 15 días. La masa de pan sobrante se aplastaba, se cubría de requesón, cebolla y tacos de tocino, y se pasaba por el horno de leña del panadero. A día de hoy la receta ha cambiado un poco, pero sigue formando parte de la tradición puramente alsaciana.
Se suele acompañar de un Sylvaner de Alsacia, un vino fresco y ligero.
Postres alsacianos
Un plato típico de Alsacia no podría concluirse sin un postre tradicional de la región: puedes a elegir entre el célebre kougelhopf (pan brioche alsaciano), el “p’tit biscuit” o galletita, llamado también maennele (ideal para acompañar al café) o el bredele (pastas servidas principalmente durante las fiestas de Navidad).
Alsacia, tierra de grandes vinos
Hablar de la gastronomía alsaciana es también hablar de los Gran Reserva de Alsacia. La noción del Gran Reserva apareció en Alsacia a partir del siglo IX. Por ser una tierra de contrastes, Alsacia se beneficia de una gran diversidad de terrenos y paisajes. Allí el clima es seco y soleado, la tierra —con sus impresionantes pendientes— resulta favorable para los cultivos y su orientación es ideal para los viñedos.
Las tierras están delimitadas según criterios geológicos y climáticos estrictos. De 1975 a 2007, se fueron definiendo progresivamente 51 zonas, y la superficie de las parcelas podía variar de 3 a 80 hectáreas. Es por eso que en la actualidad existen 51 vinos Gran Reserva en Alsacia: 51 vinos con denominación de origen Gran Reserva de Alsacia. Su peculiaridad reside sobre todo en la variedad de sabores y en la singularidad de cada Gran Reserva. Los vinos que aquí se producen representan un 4 % de la producción global.
Para descubrir la ruta de los grandes vinos, recorre los 170 km de camino vitícola de los Gran Reserva. Así podrás degustar el Froehn, el Mandelberg, el Sonnenglanz y el Rosacker, pero también vinos más conocidos, como el Riesling o el Gewurstraminer.