Las penínsulas de Bretaña: pedacitos de paraíso terrenal

Las penínsulas bretonas están unidas al continente pero son igual de bellas que si fuesen islas y te van a cautivar. Cada una tiene ese algo especial: tanto para pasar una noche entre amigos, refrescarse con un baño o tomar el aire fresco. ¡Este es nuestro top 5!

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    Journaliste

  • Actualizado el

    30/03/2017

  • Destino

    Bourg-Blanc

Península de Quiberon

Esta es una de las más visitadas y, sin duda, la más animada de la costa bretona. Pasa el día relajado en sus grandes playas de arena blanca, o saca tu lado aventurero mientras paseas en bici por las aldeas de piedra en los alrededores de la población de Saint-Pierre de Quiberon, y finaliza el día en el bar Ti Buzug, situado en el puerto, es el lugar perfecto para probar algunas de las numerosas cervezas de Bretaña de la carta, mientras disfrutas de la puesta de sol desde la terraza.

Acceso: ir a la estación de Auray y después coger el autobús o Tire-bouchon (tren) hasta Quiberon

Península de Crozon

En el sur de Brest, en el departamento de Finisterre, se encuentra la península de Crozon, perfecta para los aventureros de la naturaleza. Se trata de una porción de tierra abierta a los vientos marinos, llena de menhires y rodeada de acantilados gigantescos: ¡un resumen de postal de la verdadera Bretaña! No te pierdas la visita al cabo de la Chèvre y sus vistas panorámicas de 360° al mar de Iroise y la Punta de Raz. Es el sitio ideal para escribir tus memorias, al estilo del autor francés Chateaubriand.

Acceso: estación de tren de Brest. Después, coger el autobús de la línea 34 en dirección a la península de Crozon

Península de Lézardrieux

Está situada a 50 kilómetros al norte de Saint-Brieuc y es una de las penínsulas más desconocidas de la zona. Para llegar hasta su fachada marítima y sus múltiples calas, tendrás que cruzar el estuario del río Trieux —preferiblemente en bicicleta, ¡porque el recorrido es largo!—. Allí puedes disfrutar de un pícnic y de un baño antes de visitar la particularidad local: una lengua de arena y guijarros que se adentra tres kilómetros en el mar, en la parte norte de esta península. 

Acceso: llegar a la estación de Paimpol, coger el autobús 27 en dirección a Lannion y bajar en Lézardrieux

Península de Rhuys

Esta península, que colinda con el océano, es más tranquila que el golfo de Morbihan, pero no te lleves la impresión errónea, porque aquí encontrarás una gran variedad de actividades, tanto si vienes en modo deportivo como para relajarte: kite surf, talasoterapia, spa, exposiciones, parque acrobático… ¿nuestro preferido? el «Pop Corn Labyrinthe», un laberinto gigante dentro de un maizal cerca de la población de Surzur, que también organiza juegos nocturnos durante el verano.

Acceso: llegar a la estación de Vannes y coger el autobús Lactm n°7, en dirección a Arzon-Port Navalo

Península Renote

El dato curioso sobre Renote es que antiguamente, y hasta 1885, era una isla situada frente al litoral de las Costas de Armor. Fruto de ese pasado aislado, hoy en día esta península ha conservado unos paisajes prácticamente sobrenaturales con impresionantes rocas de granito rosa. En todas estas hondonadas, denominadas «las huellas del diablo», puedes incluso jugar al escondite. 

Acceso: llegar a la estación de Lannion y coger la línea E de Tibus hasta Sainte-Anne

Acceso: llegar a la estación de Lannion y coger la línea E de Tibus hasta Sainte-Anne

• Península de Quiberon
• Península de Crozon
• Península de Lézardrieux
• Península de Rhuys
• Península de Renote

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