Los 5 sitios más románticos para ver el atardecer

Los lugares más bonitos de Bretaña donde ver el atardecer y vivir un momento romántico.

  • Alexandra Chassin

    Autor

    Journaliste

  • Actualizado el

    30/05/2018

  • Destino

    Plomeur

¿Buscas un sitio romántico donde declarar tu amor? Entonces móntate en un tren dirección a Bretaña y ¡di «te quiero» con una magnífica puesta de sol de fondo!

Estos son los 5 sitios más románticos de Bretaña donde ver una puesta de sol:


• Desde el faro de Eckmühl
• Como en un cuadro impresionista desde la Belle-Île en Mer
• A bordo de un catamarán en Crozon
• Con una luz dantesca en el cabo Fréhel
• Desde la muralla de Saint-Malo

Desde el faro de Eckmühl

Lo alto de un faro es uno de los mejores sitios desde donde poder maravillarse con una puesta de sol en el mar, ¿no te parece? Si quieres disfrutar de un atardecer cincelado en kersantita, que se afina recorriendo el cielo y abarca el horizonte, y el cual se extiende desde la bahía de Audierne hasta las islas de Glénan, el faro de Eckmühl es el lugar perfecto.

Esta joya del patrimonio bretón, que vigila desde la punta de Cornuaille, ofrece el privilegio poco común de aceptar visitas tardías en el verano. Tan pronto como se empiece a poner el sol, sube las 290 escaleras que se enrollan como una espiral sobre mármol y opalina.

El espectáculo que se disfruta desde la torre te corta el aliento, sobre todo cuando el sol se empieza a esconder y proyecta los últimos rayos de fuego que tiñen el mar y las rocas de colores naranjas, rosas y malvas. Una vez que salgan las primeras estrellas, se encenderá la luz del faro Eckmühl, un haz de luz color oro que ilumina la noche color violeta: ¡sublime!

Qué hacer antes del atardecer en los alrededores: deambular por el puerto Guilvinec o ir en bicicleta desde el extremo de Pemarc’h hasta la punta de Raz.

Acceso: Coge el tren hasta Quimper y luego la línea 56A o 56B de la red Penn-Ar-Bed hasta llegar a Penmarc’h.

Como en un cuadro impresionista desde la Belle-Île

Las rocas afiladas por el mar y el viento ya sedujeron a Monet, ¿por qué no también a ti? ¡No te lo pienses más y ponte rumbo a Belle-île! En su sinuosa costa tallada con bahías y rías se erigen las famosas agujas de Port-Coton, tan bellas y tenebrosas que el artista pintó seis versiones de ellas.

La realidad es igual de bella que el lienzo, sobre todo a la hora en la que el sol se zambulle con dulzura en el océano. Tómate tu tiempo para elegir un buen sitio, extiende la toalla, descorcha una botella y ¡brinda en honor a la naturaleza!

Y, finalmente, déjate embelesar por los cambios de color del sol, de las nubes y de las olas que rompen a los pies de las agujas. Estas últimas se levantan entre las sombras formando una especie de estampa japonesa con líneas negras sobre el mal azafranado. ¡Es realmente mágico!

Qué hacer antes del atardecer en los alrededores: pasear por la costa salvaje y la punta de Poulains, visitar la fortaleza de Sarah Bernhardt y el puerto de Sauzon.

Acceso: toma un tren hasta Vannes y después (en temporada) accede en barco desde Vannes, Port-Navalo o Locmariaquer con La compagnie du Golfe.

A bordo de un catamarán en Crozon

La península de Crozon se encuentra en el extremo occidental de Finisterre y forma una inmensa cruz donde la costa escarpada ofrece las vistas más salvajes en la ensenada de Brest, el mar de Iroise y la bahía de Douarnenez. No faltan balcones naturales desde donde admirar los últimos rayos del sol, pero si te entra la vena aventurera, embárcate en el Faltazi, un catamarán de 12 metros.

Erwan Rognan te llevará a través del horizonte bajo un cielo teñido de rojo hasta la isla Virgen, cuyos acantilados brotan con reflejos dorados. Desde ahí podrás admirar la puesta de sol mientras disfrutas de unas ostras acompañadas de una sidra, ¡todo un placer para la vista y el gusto!

Qué hacer antes del atardecer en los alrededores: descubrir el puerto de Camaret, que se erige en el cabo de la Cabra y embarcarse en una lancha en Morgat para admirar las grutas marinas.

Acceso: en tren hasta Brest o Quimper, y luego en coche por la autovía.

Con una luz dantesca en el cabo Fréhel

Esta joya de esquisto y arenisca rosada se erige sobre el mar aterciopelado de color esmeralda. El cabo de Fréhel enamora al caminante, gracias a la belleza de sus colores cálidos, la fragilidad de sus landas y la ferocidad de sus acantilados que se prolongan abruptamente formando una pared y que ofrecen refugio a centenares de nidos de aves. 

Esta maravilla de las costas de Armor se alza 70 m de manera dominante sobre el mar y ofrece unos paisajes llenos de belleza, sobre todo en la zona donde se encuentra el faro, cuando los rayos del sol poniente barren los acantilados iluminando todo a su paso. El suave rosa de las rocas se unen con el resplandor rojizo del cielo y, durante unos segundos, el cabo se ilumina con una luz dantesca, justo antes de que se extingan las llamas del sol y éste desaparezca en el horizonte. ¡Una vista única!

Qué hacer antes del atardecer en los alrededores: dar una vuelta por Paimpol y Erquy, embarcarse en un barco con dirección a la isla de Bréhat, o visitar la fortaleza La Latte, que sobresale sobre un promontorio rocoso.

Acceso: en tren hasta Saint.Brieuc o Lamballe, y después en autocar directo a Fréhel.

Desde la muralla de Saint-Malo

Esta nave de piedra amarrada en la desembocadura del río Rance es la ciudad corsaria de Saint-Malo, que se encuentra rodeada de una muralla que le da una silueta única y le proporciona unas vistas impresionantes del mar salpicado de islotes y murallas, playas doradas, puertos, y las calles estrechas de la ciudad bordeadas con casas antiguas que pertenecieron a armadores de barcos.

Al final del día, cuando las gaviotas se empiecen a calentar con el calor de la muralla, aprovecha y date un paseo por el camino de ronda. Podrás ver como el cielo se tiñe de tonos rosados y anaranjados, mientras que los rayos del sol lamen los muros austeros de la muralla, rebotan en las almenas de las torres, cubriendo la arena y la fachada de un velo dorado. ¡No hay nada más romántico!

Qué hacer antes del atardecer en los alrededores: revitalizarse en las termas de Saint-Malo, relajarse en la playa de Sillon, pasear con la marea baja hasta las islas de Grand Bé y Petit Bé, y dirigirse a una terraza en la plaza de Châteaubriand.

Acceso: en tren en la estación de Saint-Malo.

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