Los balnearios de la Costa Azul

Dirígete a Cannes, Saint Tropez, Niza o Mónaco para disfrutar del sol, vagar por los pueblecitos, saborear los crustáceos a orillas del mar... Descubre nuestra selección de pequeños balnearios en la Costa Azul.

  • Autor

    OUI.sncf

  • Actualizado el

    15/04/2016

  • Destino

    Antibes

Mónaco y el Cap d'Ail

Laurence Edelson

Cap d'Ail  es un lugar magnífico entre el mar y la montaña, dominado por el "Tête de Chien" (cabeza de perro en francés), con una altura de 480 m y el Mediterráneo como telón de fondo. A las puertas de Mónaco, este balneario de estilo Belle Epoque conoció un fastuoso periodo hasta los años 40. Numerosas personalidades se alojaban allí: los hermanos Lumière, los príncipes rusos exiliados, Sacha Guitry, Lord Beaverbrook, Greta Garbo, Winston Churchill...

Otras playas

Mi preferida, la playa de la Mala, ofrece un marco incomparable: rodeada por los acantilados, cobija un agua de color turquesa. Para llegar hasta ella, toma el sendero del litoral o las escaleras de la Mala que bordean L'Eden, un restaurante con playa privada en el que podrás alquilar colchonetas de playa y comer a cualquier hora. Otra dirección excelente en la playa es el restaurante La Réserve. Para tomar un buen pastís en un agradable entorno, detente en el Cabanon.

Tampoco te pierdas la playa Marquet, más familiar, y la playa de las Pissarelles, magnífica y virgen, bordeada de rocas y accesible a través de un pequeño camino en la base de la cresta de la montaña.

Entre Niza y Mónaco: Villefranche-sur-Mer, los colores de la Costa Azul

Por Olivia Merlen, periodista

Situada en una bahía flanqueada por las montañas, acurrucada entre Mónaco y Niza, Villefranche-sur-Mer es una encantadora ciudad de la Costa Azul.

Un chapuzón en el Mediterráneo

Por la mañana temprano, dedícale algunas horas al mar, haciendo submarinismo recorriendo un sendero submarino o con un chapuzón. Babosas multicolores, simpáticos peces, llamativas estrellas y misteriosos naufragios... ¡la ensenada más hermosa del mundo alberga muchas sorpresas!
Rand’eau évasion, 32 avenue du Général de Gaulle, 06230 Villefranche-sur-Mer. Tlf.: 06 18 79 62 33. Abierto de mayo a octubre.

Un paseo por la orilla

Sal desde Puerto Real de la Dársena y dirígete hacia la ciudadela de Saint-Elme. Este bastión fortificado del siglo XVI ofrece un balcón al mar Mediterráneo. En el interior, descubrirás casas de tonos cálidos y refrescantes jardines.
Acomódate en una terraza en el puerto de la Santé a la hora de comer. Dándole la espalda a las persianas de color pastel de las fachadas, podrás saciarte de marisco y admirar los barcos.

Un paseo por el casco antiguo de la ciudad

Desde la capilla Saint-Pierre-des-Pêcheurs, decorada por Jean Cocteau, date un chapuzón en los secretos del casco antiguo. La calle Obscure, sigue siendo un vestigio cubierto de la época medieval, a la que merece la pena echar un vistazo. Al girar en una escalera, una plaza, un campanario,... elevándote finalmente hasta la fachada barroca de la iglesia Saint-Michel.

A las puertas de Saint-Tropez, Ramatuelle y la playa de Pampelonne

Por Marie Gustin

A 12 km de Saint-Tropez, me encuentro en Ramatuelle, el pueblo teatral por excelencia. Dado inicialmente a conocer por Gérard Philippe, enterrado aquí, y posteriormente por Jean-Claude Brialy, quien creó el Festival de Ramatuelle. Teatro, monólogos, conciertos clásicos o espectáculos de danza: el festival acoge cada año, durante la primera quincena de agosto, un programa de lo más variado. El acontecimiento atrae a un gran público, tanto anónimos como estrellas del espectáculo. Este año habrá carteles de excepción, ¡no olvides reservar pronto!

Pueblo medieval en la ladera de una colina, Ramatuelle está rodeada por murallas. Desde este cinturón, podemos disfrutar de una hermosa vista sobre los tejados de teja rosa, las viejas casas de piedra y la bahía de Pampelonne, justo enfrente.

Muy cerca, todo el mundo quiere ver la playa de arena fina de Pampelonne. Con una extensión de 5 km, es famosa por su ambiente y la belleza de su fondo marino. Si vienes en temporada baja, disfrutarás menos del ambiente festivo de los bares de la playa, pero estarás más tranquilo paseando a lo largo de la playa y explorando las calas de los alrededores.

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