Qué hacer en Deauville en Normandía

Una singular escapada a tan sólo 2 horas de París
Las escapadas favoritas de los parisinos Deauville, el glamuroso balneario y Trouville, que sigue siendo un auténtico puerto de pescadores forman un dúo complementario ideal para pasar el fin de semana a tan s

  • La Rédaction OUI.sncf

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    OUI.sncf

  • Actualizado el

    17/04/2019

  • Destino

    Deauville

Deauville, escapada glamurosa en Normandía

Deauville es famosa por sus conocidas instituciones: hipódromo, casino, campos de golf, subastas… Sin embargo, la ciudad también invita a eventos de lo más insólitos, como la visita de algunas villas, encuentros con grandes chefs de cocina, una noche de merendero sobre el Puente de los Belgas (Pont des Belges), punto de conexión de Deauville a Trouville...

Deauville también es su increíble playa que Claude Lelouch inmortalizó en la película "Un hombre y una mujer", sus cabinas de playa bautizadas con nombres de estrellas de cine americanas (homenaje al festival del cine americano), sus sombrillas rayadas y su famoso paseo Les Planches.

Este largo pasillo de madera en la playa es el punto de encuentro con todos aquellos que, pese a estar al borde del mar, prefieren seguir con ropa de calle para observar los carros de vela cuando baja la marea, los caballos o los pescadores de gambas. Su recorrido también pasa por la cervecería Le soleil, lugar perfecto para degustar mariscos frente al mar.

Dispones de una amplia oferta gastronómica: tortas y crepes del mini golf a la cocina de fusión, mitad asiática mitad francesa, del restaurante L’Essentiel (29 rue Mirabeau).

A la hora de la comida, verás a muchos autóctonos caminar hasta Trouville, aprovechando la cercanía de ambas ciudades.

© iStock - Veni

Un fin de semana en Normandía: el País de Auge

El dúo Deauville-Trouville ofrece una amplia gama de actividades al aire libre: equitación, golf, deportes náuticos, tenis, piscina y alquiler de "trouvillaise", un tipo de bicicleta familiar. Deja tus maletas y sal a caminar en dirección a Saint-Arnoult. Disfrutarás de increíbles vistas desde la cima de la costa o desde lo alto de Trouville, recorriendo caminos entre praderas y granjas.

Si cuentas con algo más de tiempo, los valles del Calvados también ofrecen maravillosos paisajes. A unos treinta kilómetros en dirección a Lisieux, puedes cruzar hermosos manzanares por la ruta de la sidra con denominación de origen de Cambremer, visitar cuevas y descubrir los más bellos acaballaderos (esta palabra no existe en castellano) de la región.

El mar del Calvados también ofrece espacios muy agradables, como el puerto de Honfleur o el balneario de Cabourg.

A la hora de programar tu itinerario, ten en cuenta la sabiduría normanda: "cerca del mar, el mal tiempo no es aburrido, es vivificante".

© iStock - earleliason

Visita Trouville-sur-Mer

En Trouville, las terrazas están de moda. Las encontrarás recorriendo los muelles y la calle Bains.
Lo que se estila es almorzar en Chez Dupont. Si buscas mejillones con patatas fritas y otras especialidades de cervecería, dirígete al Voiles, al Vapeurs, al Central o a la terraza del Galatée, en la playa.

Para tomar el té, descubre el salón Charlotte Corday y prueba sus sabrosos pasteles con nombres de famosos de la sociedad francesa (pasteles Karl Zéro, Antoine de Caunes, etc.). Para cenar, podrás elegir entre el ambiente ultra moderno de Les 4 chats o el entorno más íntimo del Topolina, decorado con muebles antiguos conseguidos en anticuarios y grandes ramos de flores.

Si Deauville se ha convertido en una hermosa zona residencial, Trouville conserva su encanto de puerto pesquero. Se puede vigilar las idas y venidas de las traineras por la nube de gaviotas que arrastran. También puedes comprar en el muelle el pescado más fresco a las esposas de los pescadores (lenguados, caballas, lubinas salvajes, vieras, etc.).

Descubrirás un mercado especialmente animado. El mercado de pescado está abierto a diario y permite abastecerse de buey de mar, centollo y sopa de pescado (en Pillet). El gran mercado de Normandía tiene lugar los miércoles y domingos.

La playa de Trouville es más pequeña pero también cuenta con sus "tablas" particulares, además de los carteles de Raymond Savignac. También luce espléndidas villas, como la villa Roches noires, antiguo palacete transformado en residencia que hospedó a Marcel Proust y Marguerite Duras.

© iStock - RossHelen

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