Un fin de semana en Milán

Destino de la moda por excelencia, Milán gustará a los fashion victims y a los enamorados del arte. Descubre nuestro programa de 48 horas en la ciudad: visitas imprescindibles, lugares de interés, restaurantes...

  • Margaux Ricard

    Autor

  • Actualizado el

    23/02/2017

  • Destino

    Buccinasco

Ver la obra maestra de Leonardo da Vinci

¡París tiene La Gioconda, Milán tiene La última cena! Por ello es imposible no ir a contemplar la otra obra de arte pictórico del gran Leonardo da Vinci. Representa una de las escenas más famosas de la Biblia, la última cena de Jesús en presencia de los apóstoles.

En 1495, el artista pintó el fresco en el refectorio del convento dominicano de Santa Maria delle Grazie, hoy Museo Cenacolo Vinciano. A pesar de que el fresco está muy dañado, los cuerpos pintados expresan aún los sentimientos compartidos de los apóstoles en el momento del anuncio.

Entra en la catedral del Duomo

Tus sentimientos probablemente se intensificarán y ganarán altura cuando hayas admirado Milán desde la azotea del Duomo, la tercera catedral más grande del mundo. Se necesitaron seis siglos para terminar esta obra maestra del arte gótico, comenzada en 1386.

Comienza la ruta del imponente edificio admirando su increíble ornamentación y sus 3400 estatuas, después déjate envolver por su ábside, la parte más antigua. Ahora solo te queda elevarte (¡un ascensor te ayuda a evitar las escaleras!) entre cielo y tierra. En lo alto, sobre el tejado, te espera la Madonnina dorada, una estatua de la virgen recubierta de cobre dorado, símbolo de Milán.

Cruzarse con la mirada de La Piedad de Miguel Ángel

Otro momento culminante de tu viaje, aquel en el que te cruzas con la mirada de La Piedad de Miguel Ángel. El imponente Castello Sforzesco, que albergaba antaño los apartamentos ducales, acoge hoy varios museos, como el de la prehistoria, el de las artes decorativas, el de la escultura o la Pinacoteca.

Todo un paseo artístico con algunas hermosas sorpresas, como La Piedad de Rondanini, ¿la última estatua inacabada de Miguel Ángel?, o un techo pintado por da Vinci. Si prefieres el arte contemporáneo, tienes una cita con el Museo del Novecento, consagrado a las corrientes vanguardistas del siglo XX. Y al final de la jornada, prometido, ¡el arte italiano ya no tendrá secretos para ti!

Asistir a una ópera en la Scala

¡Cierra los ojos, escucha! La Callas entona la gran aria de La Norma. Bienvenido al teatro de la Scala, probablemente uno de los mejores teatros líricos del mundo. La sala en herradura tiene una acústica considerada perfecta. Las obras de los más grandes compositores italianos como Rossini, Donizetti, Bellini y, por supuesto, Verdi, que trabajó aquí durante medio siglo, se representan aquí. Además, todos los intérpretes encuentran aquí la consagración de su arte lírico. Pero para disfrutar de tal momento, es necesario reservar con uno o dos meses de antelación, o bien hacer cola para esperar conseguir una de los asientos para la representación de la noche.

Deambular por el popular barrio de Brera

No se necesita reserva para un paseo por Brera. Este popular barrio fue antaño el de la bohemia milanesa. Hoy renovadas, pero todavía llenas de encanto, sus callejuelas son actualmente ocupadas por los artistas, los creadores y anticuarios. Después, tras un paseo por la Pinacoteca de Brera que guarda algunos Rafael, Mantegna, Bellini y una estatua de Napoleón desnudo, acomódate en la terraza de un café para degustar un capuchino muy espumoso o un mojito helado.

Regalarse una joya única

¡Y por qué no regalarse una joya única de un creador milanés! Anillos con piedras engastadas o pendientes de fantasía, metales preciosos o materiales sintéticos, las boutiques de creadores como Maschio Gioielli, Anaconda, Natsuko Toyofuku o Monica Castiglioni reinventan el arte de la joyería.

Ir de compras

Milán es la capital de la moda, cuna de la alta costura y de las compras al estilo italiano. Amante de los escaparates, no saldrás decepcionado: concept-stores, boutiques de moda, ropa, zapatos, marroquinería, artículos de deporte, cuero, accesorios, ropa de hogar y mucho más. La ocasión de disfrutar el Made in Italy.

Para disfrutar al máximo, dirígete al «Cuadrilátero de la Moda», delimitado por cuatro calles principales: Via Montenapoleone, Via Alessandro Manzoni, Via della Spiga y Corso Venezia. Para tener una idea rápida de las mejores actividades del mundo de la moda en Milán, visita la Rinascente, el equivalente de las Galerías Lafayette de París.

Ir de rebajas en Milán es también toda una experiencia, si encuentras el buen momento, no te preocupes, ¡también encontrarás gangas!

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